Filtros HEPA vs purificación con hidroxilos: diferencias clave en el control microbiológico del aire
En hospitales, clínicas y plantas de alimentos existe una pregunta que aparece cada vez con más frecuencia entre responsables de calidad, sanitización y mantenimiento:

¿Es suficiente instalar filtros HEPA para controlar microorganismos en el aire?
Durante décadas, los filtros HEPA han sido el estándar en muchos entornos sanitarios. Sin embargo, el avance de nuevas tecnologías de purificación activa del aire, como la generación de hidroxilos, ha abierto una conversación más amplia sobre cómo se controla realmente la carga microbiológica dentro de un espacio.
Porque filtrar el aire no siempre es lo mismo que purificarlo.
El verdadero desafío del control microbiológico en aire interior
En entornos críticos como hospitales o plantas de alimentos, el aire interior puede convertirse en un vector de contaminación microbiológica.
Bacterias, virus, esporas de hongos y compuestos orgánicos pueden permanecer suspendidos en el aire durante largos periodos y desplazarse entre distintas zonas de un recinto.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha señalado que las personas pasan cerca del 90% de su tiempo en espacios interiores, donde la calidad del aire puede tener un impacto directo en la salud y en la transmisión de patógenos.
Por esta razón, cada vez más organizaciones están incorporando tecnologías específicas para controlar contaminantes presentes en el aire.
Las dos soluciones más comunes hoy son:
- Filtración mecánica mediante filtros HEPA
- Purificación activa mediante generación de hidroxilos
Aunque ambas buscan mejorar la calidad del aire, su funcionamiento y alcance son muy distintos.
Cómo funcionan los filtros HEPA
Los filtros HEPA (High Efficiency Particulate Air) son sistemas de filtración diseñados para retener partículas microscópicas presentes en el aire.
Un filtro HEPA estándar puede capturar hasta el 99,97 % de las partículas de 0,3 micrones que pasan a través del filtro. Su funcionamiento es completamente mecánico. El aire atraviesa un material fibroso de alta densidad que atrapa partículas por intercepción, impacto o difusión.
Esto permite retener polvo, partículas en suspensión y algunos microorganismos transportados en el aire. Sin embargo, existe una característica importante que muchas veces genera confusión.
Los filtros HEPA no eliminan los microorganismos. Simplemente los retienen dentro del filtro. Además, su acción se limita al aire que pasa por el sistema de ventilación.
Esto significa que los microorganismos que circulan dentro de una sala, transportados por personas, materiales o corrientes internas, no son necesariamente capturados por el filtro.
Por eso, los sistemas HEPA funcionan especialmente bien en ambientes altamente controlados como quirófanos, laboratorios, salas limpias, cabinas de bioseguridad, donde el flujo de aire está estrictamente regulado.
Cómo funcionan los hidroxilos
La tecnología utilizada por Odorox by Pyure se basa en la generación de radicales hidroxilo (OH) mediante fotocatálisis con energía ultravioleta.
Los hidroxilos existen naturalmente en la atmósfera y son conocidos en química atmosférica como “los detergentes de la naturaleza”, debido a su capacidad de reaccionar con contaminantes orgánicos.
En sistemas de purificación de aire, esta tecnología genera hidroxilos a partir de vapor de agua presente en el aire, los libera al ambiente, permite que circulen en todo el volumen del espacio.
Una vez en el ambiente, estas moléculas reaccionan con bacterias, virus, esporas de hongos, compuestos orgánicos volátiles y gases responsables de olores, provocando reacciones de oxidación que contribuyen a inactivar o degradar estos contaminantes.
A diferencia de la filtración, este proceso no depende de que el aire pase por un equipo específico.
La diferencia clave: filtración vs purificación activa

La diferencia fundamental entre ambas tecnologías puede resumirse así:
Los filtros HEPA son una tecnología pasiva. Actúan únicamente cuando el aire pasa a través del sistema de filtración. La tecnología basada en hidroxilos es un sistema activo. Actúa directamente dentro del espacio, interviniendo en el aire que circula en la sala.
Esto permite abordar situaciones donde la contaminación se genera dentro del recinto, por ejemplo: circulación de personas, manipulación de productos, apertura de puertas y actividades productivas. En estos escenarios, limitarse a filtrar el aire entrante puede resultar insuficiente para controlar la carga microbiológica total del ambiente.
Comparación técnica entre ambas tecnologías

Esto explica por qué muchas organizaciones están comenzando a complementar sistemas de filtración con tecnologías activas de purificación.
El aire interior como variable crítica en inocuidad y salud
Durante años, los programas de sanitización se concentraron principalmente en superficies y procesos.
Hoy se entiende que el aire interior también puede influir directamente en:
- inocuidad alimentaria
- control de patógenos
- calidad ambiental
- bienestar de trabajadores y pacientes
En espacios con alta actividad humana, los contaminantes no siempre siguen el flujo de ventilación. Muchas veces se dispersan directamente dentro del ambiente. Por eso, cada vez más empresas están explorando tecnologías que permitan intervenir activamente en el aire interior.
Como explica Jaime Kong, CEO de Odorox by Pyure Chile: “Los filtros HEPA han sido una herramienta importante para controlar partículas en sistemas de ventilación. Pero en espacios donde hay movimiento constante de personas y materiales, los microorganismos pueden dispersarse dentro del ambiente. Las tecnologías basadas en hidroxilos permiten actuar directamente en ese aire interior, ayudando a reducir la carga microbiológica de forma continua.”
Un nuevo enfoque en la gestión del aire interior
La conversación sobre calidad del aire está evolucionando. Hoy, muchas organizaciones están pasando de una lógica centrada únicamente en filtrar el aire a estrategias más amplias de gestión sanitaria del ambiente interior. Esto incluye combinar ventilación adecuada, filtración mecánica y tecnologías activas de purificación para reducir riesgos microbiológicos y mejorar las condiciones ambientales de trabajo. Porque en entornos críticos, el aire también forma parte del sistema de control sanitario.
Si quieres evaluar cómo mejorar el control microbiológico del aire en tus instalaciones:





