Aulas llenas y un riesgo que casi nadie mide: ¿Qué están respirando los alumnos?
El inicio del año escolar puede ser un poco caótico a veces. Las salas ya están llenas, las rutinas instaladas y los espacios funcionando a máxima capacidad.
Pero hay algo que vuelve todos los años con la misma fuerza, y casi nadie mide: la calidad del aire en las salas de clases
No se ve. No se reporta. Pero impacta todos los días.

Calidad del aire en colegios: el factor invisible que vuelve cada año
Con el regreso a clases, miles de estudiantes pasan entre 6 y 8 horas diarias en espacios cerrados. A esto se suman factores propios de la temporada:
- Menor ventilación natural
- Aumento de humedad
- Mayor circulación de virus respiratorios
- Alta densidad de alumnos por sala
En este contexto, el aire interior se convierte en un factor crítico.
Según organismos internacionales, las personas pasan cerca del 90% de su tiempo en espacios interiores, y en entornos como salas de clases, esto se intensifica aún más.
Cómo la calidad del aire en aulas impacta el aprendizaje y la concentración
No es solo salud: también es aprendizaje
El impacto no se limita a contagios o enfermedades respiratorias. Cada vez hay más evidencia de que la calidad del aire en colegios influye directamente en el rendimiento escolar.
Algunos datos relevantes:
- Estudios de Harvard han demostrado que una mejor ventilación puede mejorar el rendimiento cognitivo hasta en un 20%
- Niveles altos de CO₂ en aulas se asocian a fatiga, menor concentración y aumento de errores
- Investigaciones en entornos educativos muestran que una mala calidad del aire puede aumentar el ausentismo escolar hasta en un 10–20%
En otras palabras: el aire también educa (o limita).
Ventilación en salas de clases: lo que están viendo hoy los colegios
Lo que dicen desde dentro de los colegios es que este no es solo un tema técnico, es algo que ya se está viendo en terreno.
“Muchas veces notamos que los alumnos están más cansados o distraídos, pero no siempre lo asociamos al ambiente de la sala. Cuando empezamos a ventilar mejor, el cambio fue evidente.” — Directora de colegio, Santiago
A nivel internacional, reportes han señalado que más del 40% de las escuelas presentan problemas de ventilación, lo que refuerza que este no es un desafío aislado.
Infraestructura: el desafío silencioso
Muchos colegios en Chile y Latinoamérica operan con sistemas de ventilación natural o infraestructura antigua.
En abril, esto se traduce en:
- Ventanas cerradas por clima
- Menor recambio de aire
- Acumulación de CO₂ y contaminantes
- Mayor permanencia de virus y bacterias en el ambiente
Y lo más complejo es que no siempre hay herramientas para medirlo

A diferencia de otros indicadores educativos, el ambiente interior rara vez forma parte de los KPI de un establecimiento.
No se mide de forma sistemática la calidad del aire en aulas, los niveles de CO₂, de humedad, de carga microbiológica… Y sin medición, no hay gestión.
Es un tema para actuar ahora (no en invierno)
Uno de los errores más comunes es reaccionar cuando el problema ya está instalado. Esto sucede cuando comienza el aumento de contagios, las licencias médicas y las baja en rendimiento.
Pero ahora es el momento donde se puede anticipar.
Cómo prevenir contagios en colegios mejorando la calidad del aire
La calidad del aire en colegios está empezando a entrar en la conversación pública, pero todavía queda mucho por avanzar. Hoy, hablar de aire interior en educación es hablar de salud, aprendizaje, bienestar y continuidad escolar.
No es un lujo. Es una condición base.
En este contexto, soluciones que permitan mejorar la calidad del aire en espacios educativos —actuando de forma continua sobre el ambiente interior— comienzan a ser cada vez más relevantes.
Según explica Jaime Kong, CEO de Odorox by Pyure Chile:
“Muchas veces se actúa cuando el problema ya es evidente. Pero en espacios como colegios, el desafío está en anticiparse. Mejorar el ambiente interior no solo impacta en salud, sino también en cómo las personas aprenden y se desempeñan.”





