Contagios, ausentismo y bajo rendimiento: así afecta la calidad del aire al aprendizaje
Es lunes en un colegio de Santiago y la sala de clases está medio vacía. De los 28 alumnos de la lista, apenas 18 están presentes. Fiebre, tos, contagios que se repiten semana tras semana. Para la profesora, ya no es una sorpresa: desde marzo, las ausencias se han convertido en parte del paisaje escolar.

Lo que pocos saben es que este problema no siempre se debe únicamente a la temporada de virus respiratorios. En muchas aulas, así afecta la calidad del aire al aprendizaje, un factor silencioso que amplifica contagios, aumenta el ausentismo y disminuye el rendimiento escolar.
Un problema que va más allá de la gripe
Según la OMS, 1 de cada 10 enfermedades en niños en edad escolar está relacionada con factores ambientales, entre ellos el aire que respiran en interiores. Estudios del Ministerio de Salud de Chile han detectado que muchas escuelas presentan niveles de dióxido de carbono y partículas en suspensión por encima de lo recomendado, especialmente en salas con ventilación insuficiente.
En países como España o Japón, las mediciones de calidad del aire en colegios se han vuelto obligatorias tras descubrir que un aire mal renovado puede aumentar la transmisión de virus hasta en un 40%. En Chile, aunque el tema aún no es parte de una regulación estricta, algunas municipalidades ya han comenzado a instalar sistemas de purificación para prevenir brotes.
Impacto en el aprendizaje y la concentración
No se trata solo de la salud física. Un estudio de la Harvard T.H. Chan School of Public Health encontró que los estudiantes expuestos a altos niveles de CO₂ y partículas finas obtienen peores resultados en pruebas de memoria y resolución de problemas. “Cuando el aire está cargado y con poco oxígeno disponible, el cerebro recibe menos estímulo, y eso afecta directamente la capacidad de concentración”, explica la doctora Patricia Muñoz, especialista en salud ambiental infantil.
En Chile, un informe del Colegio de Profesores señaló que el ausentismo escolar por enfermedades respiratorias en invierno puede superar el 20% en algunos establecimientos, afectando tanto el avance del currículo como la dinámica social de la clase.
Qué pueden hacer las escuelas para mejorar la calidad del aire
Si bien abrir ventanas ayuda, no siempre es suficiente, sobre todo en invierno o en zonas con alta contaminación exterior. Entre las medidas más efectivas se encuentran:
- Monitoreo de la calidad del aire interior para detectar niveles de CO₂ y partículas nocivas.
- Mejoras en los sistemas de ventilación y mantenimiento regular de filtros.
- Tecnologías de purificación activa que actúan en el aire y en las superficies, reduciendo patógenos y alérgenos.
- Educación en higiene y prevención para estudiantes y docentes.
Un desafío que requiere acción inmediata
Los expertos coinciden: mejorar la calidad del aire no es un lujo, es una inversión directa en salud y educación. Con menos contagios y mayor concentración, los estudiantes aprenden más y los profesores pueden trabajar en mejores condiciones.
En Odorox by Pyure, hemos visto cómo colegios que implementan soluciones ambientales avanzadas logran reducir la incidencia de enfermedades respiratorias y mejorar el confort en las aulas. Nuestra tecnología de purificación activa es solo una de las herramientas posibles, pero ha demostrado su eficacia sin interrumpir las clases y sin químicos invasivos.
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